“EL LIBRO DORADO DE LOS NIÑOS”
Cristina Romero y Francis Marín

“Tu
poder se activa intensamente cuando eres tú mismo.
Cuando
respetas a tu cuerpo y a tu corazón.”
Buenos días de
viernes. A puertas del fin de semana otra lectura más que recomendable y parte
de la tan necesaria Educación Sexual que
padres, madres y maestros/as compartimos.
Siguiendo con
la trilogía ya anunciada la semana pasada os presento hoy el bello y original
“Libro Dorado de los Niños”.
Esta obra
presenta, con la mayor de las sensibilidades, atributos que acompañan la
identidad masculina de los niños desde un lugar muy real, alejado de
estereotipos, un lugar que acoge la fuerza pero también la vulnerabilidad, una
de las mayores deudas de la sociedad con respecto a los hombres.
Lo masculino
es fuerza y es poder. Pero una fuerza que no está escondida en los músculos, un
poder que no depende de lo que los demás puedan ver y reconocer, sino un poder
que se activa cuando eres tú mismo, cuando respetas a tu cuerpo y a tu corazón.
Y respetarlo implica escucharlo, reconocer la vulnerabilidad y poder
expresarla, sentirse fuerte con ello porque estás escuchándote y respetándote.
Y es ese poder
el que lleva a lo masculino a sus deseos primarios, lo que le lleva a proteger
la Vida y todo lo que la rodea, sus ritmos, sus movimientos, sus ciclos.
Pero para ser
uno mismo hay que ser valiente y mantenerse cerca del corazón, sin alejarse
escuchando lo que los demás quieren de ti, que es justo lo que te aleja de este
poder: “Eres valioso y único, tal y como ya eres”.
Los niños y
los hombres ríen y también lloran. Llorar es un regalo que nos da la naturaleza
para poder expresar lo que sentimos en nuestro interior, y no dejarlo adentro
entristeciendonos. Ser valiente es saber estar rodeado de las
personas que nos comprenden, nos permiten reír y llorar, y pueden quedarse al
lado de nosotros sin juzgar, sencillamente a lo que necesitemos.
Los niños
también sienten miedo, soledad o vergüenza. Escúchate y siéntelo. Siente cómo
es ese dolor y cómo puedes conocerlo, sostenerlo y transformándolo. Exprésalo y conecta contigo
mismo de nuevo. Y cuando crezcas hombre, hazlo siendo un aliado de tu corazón.
“Recuerda
que los niños somos poderosos.
En
nuestro interior llevamos la semilla del nuevo mundo.
Y que
no hay poder sin Amor.”
Virginia García Soriano,
Pedagogía Terapéutica.